lunes, 4 de mayo de 2009

Nueva casa

No hemos decidido irnos, ni pensamos “dejar el pelero” a nuestras actividades que tienen que ver con la difusión de la música que nos gusta. Al contrario, ahora es cuando queda música por descubrir y compartir. Es por ello que para poder integrar buena parte del trabajo que hacemos en la red, y gracias a los buenos amigos de oyesto.com , nuestro blog “Entra en clave” hace convergencia con nuestro homónimo podcast, todo esto para tratar de ofrecer audio y texto en una sola página, de allí que estemos ubicados de ahora en adelante en la siguiente dirección:

http://oyesto.com/entraenclave

Agradecido por el apoyo. Los espero en nuestra nueva casa.
Seguimos en clave...

Nueva casa

No hemos decidido irnos, ni pensamos “dejar el pelero” a nuestras actividades que tienen que ver con la difusión de la música que nos gusta. Al contrario, ahora es cuando queda música por descubrir y compartir. Es por ello que para poder integrar buena parte del trabajo que hacemos en la red, y gracias a los buenos amigos de oyesto.com , nuestro blog “Entra en clave” hace convergencia con nuestro homónimo podcast, todo esto para tratar de ofrecer audio y texto en una sola página, de allí que estemos ubicados de ahora en adelante en la siguiente dirección:

http://oyesto.com/entraenclave

Agradecido por el apoyo. Los espero en nuestra nueva casa.
Seguimos en clave...

martes, 31 de marzo de 2009

In memoriam - Manny Oquendo

Manny Oquendo
(José Manuel Oquendo)
01ENE1931 - 25MAR2009

Siempre enmarcado en la clave, Manny Oquendo nos deja un legado importante en la ejecución del timbal y el bongó. Su sonido típico recibió influencias de timbaleros como Oreste Varona, Antolín Suárez, Ulpiano Díaz y Ramoncito Castro, entre otros. Oquendo tuvo el mérito suficiente para estar en el sitio reservado solo para los grandes. Pupi Campo, Tito Puente, Jose Curbelo, Tito Rodríguez, Eddie Palmieri, entre otros, pudieron contar con su base rítmica y conocimiento de la tradición musical afrocubana, aportando sabor, peso rítmico y solidez. Fundador y líder indiscutible de agrupaciones como el Grupo Folklórico Experimental Nuevayorkino y el mítico Conjunto Libre, Manny Oquendo fue un cultor del verdadero sonido de la salsa brava, denso, sin concesiones, lleno de sabor pero con la debida reverencia a la clave y a la tradición. Un grande que se va, cuya pérdida lamentamos aquellos que portamos la ciudadanía afrocaribeña.

martes, 10 de marzo de 2009

Tepuy


Sobre un tepuy la vista suele ser imponente, mágica, cargada de paisajes insospechados que solo tienen lugar desde la cima de uno de estos majestuosos componentes del macizo guayanés. Tal es la visión y su amplitud que permite observar más allá de lo meramente evidente, dejando espacio para que la imaginación haga contacto con el talento y la determinación a alcanzar cotas importantes dentro de cualquier camino artístico que se escoja, siendo la música el que siempre nos mantiene con los sentidos cautivos.


Tepuy es el nombre de la más reciente producción del maestro Gerry Weil, personaje importante y fundamental dentro del desarrollo musical venezolano, quien nos muestra un capítulo importante de su obra. Tepuy recoge buena parte de la amplia visión que el maestro Weil ha cosechado durante años en el cultivo del arte de hacer sonidos, trazando un camino donde diversas influencias musicales tienen punto común en el jazz, acogiendo tendencias provenientes desde múltiples puntos del globo terráqueo.


Desde la improvisación colectiva hasta los ritmos de las cosas venezolanas, desde un chorrinho brasilero hasta los recuerdos de su Austria natal, las influencias que Weil ha recibido han sido múltiples, importantes todas, las cuales se plasman en 12 temas con la maestría de quien hace música teniendo al corazón por encima de la razón. Para esta ocasión Weil - desde el piano acústico - se hace acompañar por el violinista austríaco Rudi Berger y los venezolanos Pablo Gil en el saxo tenor, Carlos “Nené” Quintero en la percusión, Roberto Koch en el contrabajo y Adolfo Herrera en la batería, quienes comprenden a la perfección el lenguaje del maestro y aportan una carga de sensibilidad, buen gusto y extraordinaria ejecución, logrando vestir cada uno de los temas con el traje adecuado con elegancia.


Este es un disco que se expresa por sí solo, mostrándonos la maestría de Gerry Weil frente al piano acústico, la vitalidad, creatividad y lirismo de sus composiciones, su amplio y determinado lenguaje musical y la forma de hacer música que trasciende en el tiempo, imponente, como la visión que puede tenerse desde la cima de un tepuy.

miércoles, 21 de enero de 2009

Uninhibited Realm

El artista siempre está tras una búsqueda incesante para expresar sus ideas, tener un lenguaje claro y lograr su propio sonido, lo cual tiene como mérito supremo ser identificado por ello. Esto no sólo se logra a través del estudio - cosa fundamental - sino que requiere, además, de mucho trabajo diario y sostenido, de disciplina, de la infaltable cuota de talento, calidad, y de la creatividad necesaria para poder diferenciarse del resto. Por otra parte, el artista debe liberarse de una serie de inhibiciones y prejuicios que, a la larga, puede que afecten las ideas que el artista quiere expresar. En el caso de la música, todo esto se hace necesario si se quiere trascender y lograr que las creaciones tengan la vida suficiente para resistir al indetenible transcurrir del tiempo.

Toda esta suerte de introducción nos sirve como marco para compartir unas líneas sobre un trabajo realmente interesante titulado “Uninhibited Realm” segunda producción discográfica del pianista venezolano Carlos Cuevas. Para esta producción discográfica, Carlos Cuevas nos presenta unos 6 temas en formato de trío de jazz más un concierto en tres movimientos para trío de jazz y orquesta de cámara, todos compuestos y arreglados por el propio Cuevas, quien comparte las facetas de ejecutante, compositor y arreglista en la totalidad del disco.

El disco nos va llevando por la carta de navegación que Cuevas propone desde el inició del primer compás, donde una combinación de buen gusto, densidad y un altísimo nivel interpretativo son las coordenadas iniciales para emprender este viaje sonoro, con toda la fluidez requerida en trabajos de esta naturaleza.

En el piano, Cuevas demuestra solidez, soltura y un excelente sentido rítmico, con un dominio amplio del instrumento sin caer en exageraciones, ofreciendo altas dosis de sensibilidad y buen gusto para elaborar un discurso coherente y concreto. En relación a las cuerdas bajas, John Patitucci, indiscutible figura del jazz a nivel mundial, aporta una diversidad de colores y texturas, formas expresadas bien desde el contrabajo o del bajo eléctrico, siempre con la maestría a la cual nos tiene acostumbrados. Por su parte, Jimmy Branly se muestra exquisito en la ejecución de la batería, dándole a cada tema un tratamiento delicado y cálido.

“Uninhibited Realm” es un trabajo discográfico que nos muestra a un músico cargado de honestidad que mantiene una incesante búsqueda de nuevos caminos dentro de la música, con la maestría y la humildad necesaria que caracteriza a quienes, seguramente, disfrutarán de la trascendencia de su obra. Un disco que emociona, que agrada al oído y mantiene vivo al espíritu gracias a un lenguaje claro, concreto y sin inhibiciones. Excelente por Carlos Cuevas. Y que siga la música.

Personal
Carlos Cuevas: Piano.
John Patitucci: Contrabajo, bajo eléctrico.
Jimmy Branly: batería y cajón.

Track List:
1.- Saltaperico
2.- Lennon/McCartney
3.- The vicious A-B-C-Ircle
4.- Drill
5.- Procemium
6.- ¿Ya comiste?

Concerto for Jazz Trio & Chamber Orchestra in Eb minor
7.- Movement I - Accuse
8.- Movement II - Adagietto
9.- Movement III - Abandonment

sábado, 22 de noviembre de 2008

Día del músico

Un oficio que nos permite saber de qué estamos hechos, que nos permite explorar lo más intimo del alma, que nos da la posibilidad de elaborar un discurso hecho a base de sonidos y silencios, mostrando toda la sensibilidad que puede expresarse a través de un instrumento. Un oficio que se disfruta a más no poder. A todos los que compartimos el oficio musical, mil felicidades

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Recibiendo el testigo

Todo lo hacían aquellas manos que incansablemente se posaban sobre las teclas blancas y negras, transmitiendo aquel mensaje en su muy particular código, flotando entre galopes de brisa, fluyendo de la vieja chistera, energía que me permitiría conocer diversos horizontes. De aquel viejo piano Sauter surgían las mágicas notas que José Natalio solía interpretar, notas que servirían para formar parte de las estrellas que serían guías por diversidad de horizontes. Con cada acorde, con cada contrapunto, con cada descarga, aparecían desenfadadas las señales que definirían inimaginables rutas, sorprendentes y maravillosos sonidos hechos caminos que se atesoraban en aquel cúmulo de células hechas humanidad, esa misma humanidad que siempre usó trajes hechos con fusas y claves de sol, con hilos de séptimas y novenas, con puntillos y silencios bordados.

Una tras otra, las historias no dejaban de aparecer asomadas entre cada una de las teclas, relatos que se iban escribiendo en aquel invisible cuaderno, cuyas interminables hojas hoy siguen siendo un punto de referencia, siempre teniendo como protagonista la figura del flaco de oro, Agustín Lara, pluma y sonido jarocho que acompañó tantos amores e historias. Todo esto tuvo como escenario aquel viejo piano Sauter, donde la mano izquierda de José Natalio se manejaba cual espadachín en su combate final, con destreza, con sutilezas y cadencias caribeñas, y su mano derecha era pura precisión y contundencia, liberadora de acordes complejos y de finas melodías, tallando en cada tecla sus particulares historias.

La sensibilidad se abría paso a partir de aquellos encuentros cargados de sonidos e historias, donde las voces de Pedro Vargas, Toña La Negra y Juan Arvizu eran frecuentes invitadas a aquellas tertulias donde se fue formando todo. Sin embargo, aquellos encuentros en la casa del abuelo tenían, también, sus matices venezolanos. Antonio Lauro, Antonio Carrillo, Pablo Canela y Laudelino Mejías, entre otros, surgían como referencias obligadas en los paisajes que José Natalio dibujaba en su piano Por allí comenzaba la cosa.

Con el pasar del tiempo, las referencias iban apareciendo desde diversos rincones del planeta, vía Lorenzo, el viejo, cuyos gustos variopintos iban desde las rancheras más conocidas hasta los boleros de Tito Rodríguez. Puente, por su parte, vendría después. Todo aquello representó – y lo sigue haciendo – un fabuloso matraz donde diversos sonidos se fueron mezclando de manera homogénea, lentamente, al calor del sol del trópico, cocido en agua de coco , permitiendo que cada uno de ellos pudiese existir sin estorbarle al otro, en perfecta coexistencia. Ritmos que tenían boleto de llegada se fueron haciendo presentes, mostrándose en su total esplendor, derramando secretos y sabores que vinieron a darle ese toque especial, ese secreto del chef, la maña que hacía falta.

De esas incansables manos que acariciaban teclas blancas y negras generosamente recibí la batuta en forma de testigo, para seguir en este incansable viaje, en esta suerte de descubrimiento de distintas sonoridades que cada vez arrullan mis oídos, que cada vez me invitan a seguir viajando sin necesidad de pasaporte o visa, donde las etiquetas se dejan atrás, señal inequívoca de la universalidad de los sonidos. Todo gracias a José Natalio, y al viejo piano Sauter.