miércoles, 28 de septiembre de 2005

Un universo aparte

La realidad y la fantasía se hacen compañía de manera sutil, prueba inequívoca de que se puede coexistir sin necesidad de estorbar. Allí convergen sueños y realidades, mitos y leyendas, amores y dolores, casi como en cualquier universo que se intente explorar. Sin embargo, cuando se trata de adentrarnos en el verde gigante amazónico, la cosa pasa a otra dimensión, más si es la música la razón principal para explorar.

Recuerdo que al dar mis primeros pasos por la música brasileña me preguntaba por dónde empezar. ¿Serían Jobim y Villa-Lobos las primeras referencias? ¿O, más bien, entraría por la corriente del Tropicalismo? ¿Que tal si entrara vía Cartola o Caymmi? Quizás estaba buscando argumentos o razones que me indicaran por dónde empezar. Sin embargo, gracias a oportunos y sabios consejos de amigas y amigos melómanos, decidí dar mis primeros pasos a través de un disco de características particulares: Vinicius de Moraes con María Creuza y Toquinho (1970).

Esto me abrió las puertas a un universo musical de características muy especiales: Rítmos intrincados pero extremadamente contagiantes, emotividad expresada en cada una de las vertientes que en este disco se daban cita, la característica saudade que marca el estado de ánimo del brasilero, sensibilidad a la hora de componer y expresar lo escrito, así como un sin fin de razones que, hoy día, sigo intenando describir.

De allí en adelante todo ha sido cuestión de abrir muy bien los oídos, de dejarme seducir por la brisa que baja del Corcovado, por las olas que acarician a la mítica Salvador de Bahía, por el acelerado ritmo de vida Paulista, por la magia que se esconde en la selva amazónica, por la forma como un pueblo danza y siente los 4 días dedicados al Rey Momo.

Sigo explorando, ya sin el temor a quedarme extraviado. Sé que, si eso llegase a suceder, la Cruz del Sur me guiará para retomar la senda correcta y seguir recorriendo, a golpe de surdo y cavaquinho, las diversas rutas de un universo aparte. Razón tenían mis amigos Carlos Caldera y Adriana Pedret cuando me decían que una vez estando dentro del universo musical brasileño, es imposible volver atrás.

lunes, 26 de septiembre de 2005

Manny Oquendo & Libre

Dentro del mundo musical del caribe hemos podido apreciar diversas agrupaciones que han determinado los nuevos e inexplorados caminos que puede ofrecernos la música, caminos dificiles pero ricos en sonidos, formas y colores, caminos donde la innovación y el respeto a lo tradicional es un deber. Una de las agrupaciones que se ha encargado de preservar ese espíritu de innovación con respeto por la tradición es, sin lugar a dudas, Manny Oquendo y Libre.

El conjunto Libre se funda en la ciudad de Nueva York un 24 de Octubre del año 1974 cuando Andy Gonzalez y Manny Oquendo toman la decisión de abandonar “La Perfecta” del maestro Eddie Palmieri. Tanto Gonzalez como Oquendo buscaban explorar nuevas alternativas e incorporar algunos elementos del Jazz y la música Afrocubana, de allí que para esá época formaran parte del Grupo Folklorico y Experimental Nuevayorkino. Sin embargo, a pesar de escepticismo de Oquendo, Gonzalez logra convencerlo para fundar el Conjunto Libre.

Manny Oquendo nace un 1º de Enero del año 1931 en la sección portuaria de Brooklyn, Nueva York. Sus padres, Agustín y Josefina Oquendo, habían llegado a Nueva York provenientes de la ciudad de Ponce, Puerto Rico. A los ocho años de edad, aproximadamente, la familia Oquendo se muda al 1600 de la Madison Avenue, cerca de la calle 110, lugar de El Barrio donde se realizaban muchas de las actividades latinas. El apartamentode la familia Oquendo quedaba sobre los Almecenes Hernández, una tienda de discos donde el sonido de las bandas de Machito, Fajardo y la Orquesta Aragón servían de fondo musical para los residentes del sector.

La formación musical de Manny Oquendo se inició a temprana edad, donde asistió a la New York Band School, en la calle 125 de Nueva York, donde pagaba 25 centavos de dólar por cada clase recibida. Adicionalmente tomó lecciones de música con Sam Ulanoff.. Paralelamente a ello, Oquendo iniciaria su carrera como ejecutante del timbal y el bongó uniendose al Sexteto Sanabria, agrupación juvenil que amenizaba fistas y bailes en “El barrio” de Nueva York.

La experiencia y su interés por la musica afrocaribeña llevó a Manny Oquendo a formar parte de las mejores orquestas del momento: Pupi Campo, José Curbelo, Tito Puente, Tito Rodríguez y La perfecta de Eddie Palmieri. Por otra parte, Manny Oquendo recibió especial influencia de grandes percusionistas cubanos entre los que destacan Ulpiano Díaz de la Orquesta de Arcaño y sus Maravillas, Antolín Suárez “Papa Kila” del conjunto de Arsenio Rodríguez, Oreste Varona de la Orquesta Aragón y Ramoncito Castro de la Orquesta Casino de la Playa.

Para el año 1974, Manny Oquendo había ganado buena reputación como uno de los mejores percusionistas en lo que refiere al estilio tradicional.

Pero no sería sino hasta el año 1977 cuando el Conjunto Libre saldría a la luz pública luego de madurar y concretar este proyecto iniciado en el año 1974. Para su inicio,la formación del conjunto Libre era la siguiente

Manny Oquendo: Líder, Timbales y Bongó
Andy Gonzalez: Bajo y Dirección musical
Jerry Gonzalez: Tumbadora
Barry Rogers: Trombón
Jose Rodrigues: Trombón
Oscar Hernández: Piano
Héctor “Tempo” Alomar: Voces
Tony “Puppy” Torres: Voces

INVITADOS

Dave Valentin: Flauta
Milton Cardona: Percusion
Nelson González: Tres
Gene Golden: Percusion
Angel “Papo” Vazquez: Trombón

Por otra parte, el Conjunto Libre ha contado con músicos de la talla de Reynaldo Jorge, Jimmy Bosch, Felo Barrio,Orlando Watussi, Herman Olivera, entre otros que han participado con la agrupación.

Es evidente la infleuncia que ejerció La perfecta de Palmieri en los músicos del Conjunto Libre. Esto debido a que muchos de ellos provenían de “La perfecta”. Sin embargo, la música era presentada y ejecutada desde otra perspectiva, tratando de hacer convivir a la vanguardia y la tradición. Una perspectiva que marcaría pauta y presentaría las ganas de hacer musica para el bailador sin llegar a olvidar los buenos arreglos, la calidad en la ejecución, el respeto por la clave y el sabor afrocaribeño.

A pesar de no ser una agrupación muy extensa, en lo que a la cantidad de músicos se refiere, es bueno destacar el sabor impreso a cada una de sus ejecuciones. Mención aparte el hecho de que el Conjunto Libre no realiza las grabaciones de la manera que, tradicionalmente se realiza, es decir, instrumento por instrumento. El Conjunto Libre prefiere hacer la grabación con todo el mundo trabajando al mismo tiempo. Según han relatado Manny Oquendo y Andy Gonzalez, esto les permite a los músicos mayor libertad y confianza a la hora de ejecutar los temas.

Y el nombre de Libre viene dado por la libertad con que esta agrupación decide enfrentar la música, así como la libertad para los arreglos y la ejecución, y la capacidad de experimentación lograda por el duo Manny Oquendo y Andy Gonzalez. Adicionalmente a ello, el Conjunto Libre nunca ejecuta los temas que interpreta de la misma manera, otra de las razones por las cuales viene dado su nombre. Y, tal vez, el no inclinarse hacia el lado comercial ha sido lo que ha hecho del Conjunto Libre una de las bandas más importantes que el ámbito musical afrocaribeño ha podido conocer.
Su música siempre sonará así: poderosa, con mucho respeto por la tradición pero con cierto espíritu vanguardista, buscando nuevos caminos, con ritmo, con salsa.

viernes, 23 de septiembre de 2005

23, 25 y 27. Caracas

No se trata de una cuenta, mucho menos de una progresión aritmética, temas que no son de mi completo agrado. Sencillamente, Caracas se verá influenciada, de algún modo, por tres pianistas que, a su muy estilo particular, repartirán notas en diversos espacios de nuestra capital los días 23, 25 y 27 de septiembre del presente año.

El 23 de septiembre abrirá fuegos el maestro Eddie Palmieri, al frente de La Perfecta II, rememorando aquellos días en que "La Trombanga" daba mucho de qué hablar en Nueva York. Esta vez, la cita será en el estacionamiento del Poliedro de Caracas.

Para el día 25 le tocará el turno a Gerry Weil, austríaco de nacimiento, pero a quien Venezuela ha acogido para sí, teniendo la fortuna de apreciarlo como ejecutante de las teclas blancas y negras, compositor, arreglista, maestro y excelente persona. El lugar de encuentro será el Centro Cultural Corp Group de La Castellana.

Para completar la cuenta, Chano Domínguez, maestro gaditano que se mueve entre el jazz y el flamenco, se presentará junto a Martirio el día 27 en el teatro Teresa Carreño.

La oferta luce más que tentadora, tres pianistas con diferentes e importantes visiones de la música, con diferentes maneras de expresión a través del piano, aunque a todos los une un idioma común: el jazz.

miércoles, 21 de septiembre de 2005

Si usted lo dice...

Aprender música leyendo teoría musical es como hacer el amor por correo.
Luciano Pavarotti

¡Menuda tarea!

Atendiendo a la solicitud de un visitante a mi humilde blog, ofrezco una primera lista de 20 títulos discográficos que no deberían faltar en una colección. Estoy seguro que habrán más grabaciones y, seguramente, así aumentemos la cifra a 500, algunos quedarían por fuera. Sin embargo, en este tipo de situaciones, el gusto personal prevalece.

Aquí van, sin orden alguno de importancia.

  1. Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band - The Beatles.
  2. Siembra - Willie Colón & Rubén Blades
  3. Dancemania - Tito Puente
  4. The six wives of Henry VIII - Rick Wakeman
  5. Monk's Dream - Thelonious Monk
  6. The composer of Desafinado plays - Antonio Carlos Jobim
  7. The Vienna concert - Astor Piazzola
  8. Unplugged - Eric Clapton
  9. Caballo viejo - Simón Díaz
  10. Rumba para Monk - Jerry González & Fort Apache Band
  11. Tierra en trance - Irakere
  12. Mediterráneo - Joan Manuel Serrat
  13. Pure emotion - Chico O'Farrill
  14. The champ - Dizzy Gillespie
  15. Abraxas - Carlos Santana
  16. Nothing like the sun - Sting
  17. The Tanga Suite - Mario Bauzá & his Afro Cuban Jazz Orchestra
  18. El Trabuco Venezolano Volumen I - El Trabuco Venezolano
  19. Soul sauce - Cal Tjader
  20. Waltz for Debby - Bill Evans Trio

¡Salud para vuestros oídos!

martes, 20 de septiembre de 2005

Una noche en el Village Vanguard

Mi asiento, como de costumbre, estaba reservado para la ocasión, muy cerca del escenario, donde solo el aire acondicionado pudiese interponerse entre la música y yo. Era mi asiento especial y ella, algo impaciente, no veía la hora del inicio de la función, cosa normal en quien no siente mayor afición por el jazz. A los pocos minutos, van apareciendo en escena el bajista Scott LaFaro, el baterista Paul Motian y el pianista Bill Evans, nombres que le brindarían nuevos aires y perspectivas al formato de trío jazzistico.

Uno a uno, los temas interpretados por el trío iban más allá de cualquier propuesta hecha por algún mortal con anterioridad. Piano, batería y contrabajo establecían una suerte de conversación excelentemente moderada, con preguntas y respuestas cargadas de argumento y lirismo, con inteligencia liberada y pasión desgranada entre las notas oscuras y dinámicas del bajo, los repiques y susurros de las escobillas, y maestría al sonar, en forma de gotitas de rocío, las notas del piano. Una especie de juego donde cada quien compartía los roles de estrella y gregario, a veces de manera imperceptible. La música cubría con su magia los espacios cálidos y alegres que el trío dejaba para la posteridad en una sesión antológica, en la cual estaba siendo espectador de lujo y, de manera silenciosa, casi protagonista. Era, sencillamente, un momento histórico en el mundo del jazz.

El hecho fue definitorio, marcando un verdadero hito en aquello de proponer música en forma de trío, logrando inmortalizar no solo al pianista Bill Evans, sino tambien a sus cómplices Paul Motian y Scott LaFaro.

Al despertar, supe que no era más que ficción, pero una genuina realidad en el mundo de mis sueños y de mi imaginación. Lo viví, muy a mi manera. Nada mal para quien escribe y profesa un irrestricto amor al jazz.

miércoles, 14 de septiembre de 2005

Pura genialidad

Sin música la vida sería un error.
Friedrich Wilhelm Nietzsche

Piano & Voz

Entre melómanos, las sorpresas están a la orden del día. Y quizás esto se deba, entre otros, a dos factores importantes: La especialización que cada amante de la música procura y la enorme cantidad de material discográfico que sale anualmente al mercado. Uso esta introducción ya que hace poco recibí una grata sorpresa por parte de mi amigo y confeso melómano Pedro Miguel Arismendi, previa advertencia de que lo que llegaba a mis manos estaría, con seguridad, ganándose un lugar dentro de mis gustos. Dicha sorpresa fue, nada más, “Piano & Voz”, grabación hecha por César Camargo Mariano y Pedro Mariano en el año 2003. Muchos de ustedes, quizás, se harán la pregunta de por qué estoy hablando de una producción que apareció hace dos años. Sencillamente, la buena música tiene un espacio bien ganado que perdura en el tiempo, más allá de las modas que, a veces, se nos pretende imponer. En otras palabras, la buena música nunca envejece, simplemente trasciende, perdura, vive.

César y Pedro (Padre e hijo, respectivamente) nos muestran una producción con una dosis exacta de eclecticismo, intimidad, sensibilidad y visión amplia de lo que la música de brasil representa para ellos. Esto último puede comprobarse al revisar el repertorio escogido que abarca algo de Bossanova, Música popular brasileña (MPB, por sus siglas), samba tradicional y algo de rock amazónico. Por otro lado, se puede apreciar la versatilidad vocal de Pedro Mariano en la interpretación, dando muestras de excelente técnica vocal, madurez, respeto y sensibilidad por un repertorio nada fácil, habilidades heredadas de su madre, la gran cantante brasileña Elis Regina. De igual forma, el estilo inconfundible de César Camargo Mariano al frente de las teclas del piano nos presenta pequeñas estampas de un gran lienzo, el cual representa una amplia y exitosa carrera musical que abarca la Música Popular Brasileña, Jazz y Música Electrónica, entre otras tendencias.

Este es un trabajo musical cargado de intensidad y matices, de colores tenues y, por demás, fascinantes, que nos lleva a pasear por la amplitud musical que nos presenta el gigante del sur sin mezquindad alguna, perfumada con aromas del jazz y otras corrientes musicales, cargado de sutilezas, emociones y mucha “saudade”. Padre e hijo se unen, complicidad e intimidad familiar mediante, con el único argumento de disfrutar lo que mejor saben hacer: buena música. Es un excelente regalo para el alma y para los oídos, al menos para mi. ¡Gracias Pedro Miguel!

El cuerpo acústico

Algunas propuestas musicales suelen desarrollar un alma y personalidad propias, logrando diferenciarse del resto de la música que se hace en el planeta, bien sea en sonoridades o en espíritu. En lo personal, siento gran atracción por las propuestas innovadoras, poseedoras de un sentido que vaya mucho más allá de las notas y silencios que componen la música, aquellas se alejan del simple hecho comercial. Tal es el caso de “The Body Acoustic”, un colectivo liderado por el pianista David Chesky, donde se desarrolla una propuesta con aromas y matices que van desde el eclecticismo característico de Miles Davis hasta el cadencioso ritmo afrocubano, prevaleciendo el sentido grupal por encima de las individualidades.

Lo primero que llama la atención es el personal seleccionado para este colectivo, aportando cada cual su óptica, conocimientos y creatividad: Andy González a cargo del contrabajo, Randy Brecker en la trompeta con sordina Harmon, Giovanni Hidalgo en las tumbadoras, Bob Mintzer en el clarinete bajo y David Chesky en el piano. Todos dialogan desde el sonido que propaga cada uno de sus instrumentos, llevándonos por el mágico camino de la improvisación y el desarrollo de temas que, aunque guardan cierta similitud entre ellos, poseen vida, personalidad y alma propia. El piano de Chesky desliza acordes propios de estas estructuras improvisadas, respaldado por el piso que Andy González ofrece al pulsar las cuerdas de su contrabajo. Brecker ofrece el sonido ecléctico de la trompeta con sordina, estableciendo un permanente dialogo con el clarinete bajo de Bob Mintzer, un verdadero maestro en eso de soplar cañas. Como toque final, pero no menos importante, Giovanni Hidalgo aporta el sabor y el ritmo intrincado y palpitante en las tumbadoras. Sin embargo, nadie se extralimita en su función y espacio dentro de este colectivo, lo cual lo coloca en sitial privilegiado dentro de las producciones musicales en lo que va de año.

“The Body Acoustic” es un trabajo que nos muestra los aires de los jam session de otras épocas pero enclavado en pleno siglo XXI, donde cada músico se responsabiliza en aportar ideas y sonidos provenientes de dos géneros como el jazz y lo afrocubano, sin excentricidades o recursos diferentes al sonido acústico de cada instrumento, ofreciendo una polirritmia inspirada en la afrocubanía con las armonías propias del jazz. No hay espacios para la sobreposición o para alguna extravagancia, lo cual nos expone ante un trabajo hecho con honestidad, respeto y conocimiento de lo que se hace.

En resumidas cuentas, un trabajo discográfico con el espíritu de una suite, con riqueza en armonías, ritmos y creatividad, mostrándonos que se pueden tener ideas provenientes desde diversas perspectivas haciendo causa común sin causarse estorbo alguno. Un trabajo considerado por algunos como una descarga contemporánea de carácter cerebral. Aunque, pensándolo bien, “The Body Acoustic” es mucho más que eso.

El Mundo de Rubén Blades


Son increíbles las cosas que pueden lograrse cuando convergen el conocimiento de lo que se hace, el talento aplicado y las buenas intenciones. Tomando en cuenta estos factores para un proceso de mestizaje musical, el producto obtenido puede resultar en una verdadera joya, digna de ser admirada y difundida en su justa y merecida proporción. Hago esta introducción para lo que considero una verdadera joya musical: MUNDO, la producción más reciente del cantautor panameño Rubén Blades.

Mundo nos presenta una perspectiva universal de la música, donde Blades nos muestra que diversidad de estilos musicales pueden convivir más allá de las barreras impuestas por los humanos. Dicho en otras palabras, tener conciencia para que estilos musicales diferentes en apariencia puedan ir de la mano. Aquí encontramos reunido el talento musical de Blades junto a la agrupación costarricense Editus, el músico irlandés Eric Rigler, las agrupaciones Boca Livre de Brasil y De Boca en Boca de Argentina, entre otras figuras. Todo esto nos demuestra que, cuando de música se trata, las fronteras se hicieron para romperse al igual que los paradigmas. La instrumentación escogida para esta producción nos presenta la música hecha de una manera universal, donde existe espacio para cualquier manifestación musical.

Comentario aparte merece las letras que Blades plasma en esta producción, siempre cargadas de reflexión y sensibilidad, manteniendo un constante mensaje que hemos podido apreciar desde sus inicios en estos menesteres, un mensaje cargado de buenas intenciones, de alto contenido social, de esperanza.

La verdadera intención de este trabajo discográfico, más allá de lo que pueda aspirarse a nivel económico, es hacer y presentar buena música, hecha sin concesiones y con un sentido de sensibilidad enorme. Si estos son los caminos que se van abriendo con el paso del tiempo, le esperan buenos momentos al movimiento musical en el mundo.

Artículo originalmente publicado en la revista dominical Letra Inversa del diario Notitarde, en Valencia, Venezuela, año 2002.