miércoles, 14 de septiembre de 2005

El cuerpo acústico

Algunas propuestas musicales suelen desarrollar un alma y personalidad propias, logrando diferenciarse del resto de la música que se hace en el planeta, bien sea en sonoridades o en espíritu. En lo personal, siento gran atracción por las propuestas innovadoras, poseedoras de un sentido que vaya mucho más allá de las notas y silencios que componen la música, aquellas se alejan del simple hecho comercial. Tal es el caso de “The Body Acoustic”, un colectivo liderado por el pianista David Chesky, donde se desarrolla una propuesta con aromas y matices que van desde el eclecticismo característico de Miles Davis hasta el cadencioso ritmo afrocubano, prevaleciendo el sentido grupal por encima de las individualidades.

Lo primero que llama la atención es el personal seleccionado para este colectivo, aportando cada cual su óptica, conocimientos y creatividad: Andy González a cargo del contrabajo, Randy Brecker en la trompeta con sordina Harmon, Giovanni Hidalgo en las tumbadoras, Bob Mintzer en el clarinete bajo y David Chesky en el piano. Todos dialogan desde el sonido que propaga cada uno de sus instrumentos, llevándonos por el mágico camino de la improvisación y el desarrollo de temas que, aunque guardan cierta similitud entre ellos, poseen vida, personalidad y alma propia. El piano de Chesky desliza acordes propios de estas estructuras improvisadas, respaldado por el piso que Andy González ofrece al pulsar las cuerdas de su contrabajo. Brecker ofrece el sonido ecléctico de la trompeta con sordina, estableciendo un permanente dialogo con el clarinete bajo de Bob Mintzer, un verdadero maestro en eso de soplar cañas. Como toque final, pero no menos importante, Giovanni Hidalgo aporta el sabor y el ritmo intrincado y palpitante en las tumbadoras. Sin embargo, nadie se extralimita en su función y espacio dentro de este colectivo, lo cual lo coloca en sitial privilegiado dentro de las producciones musicales en lo que va de año.

“The Body Acoustic” es un trabajo que nos muestra los aires de los jam session de otras épocas pero enclavado en pleno siglo XXI, donde cada músico se responsabiliza en aportar ideas y sonidos provenientes de dos géneros como el jazz y lo afrocubano, sin excentricidades o recursos diferentes al sonido acústico de cada instrumento, ofreciendo una polirritmia inspirada en la afrocubanía con las armonías propias del jazz. No hay espacios para la sobreposición o para alguna extravagancia, lo cual nos expone ante un trabajo hecho con honestidad, respeto y conocimiento de lo que se hace.

En resumidas cuentas, un trabajo discográfico con el espíritu de una suite, con riqueza en armonías, ritmos y creatividad, mostrándonos que se pueden tener ideas provenientes desde diversas perspectivas haciendo causa común sin causarse estorbo alguno. Un trabajo considerado por algunos como una descarga contemporánea de carácter cerebral. Aunque, pensándolo bien, “The Body Acoustic” es mucho más que eso.

No hay comentarios.: