sábado, 25 de febrero de 2006

A felicidade


Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes se encargaron de meterme en ese universo aparte que significa Brasil gracias a sus composiciones, llenas de poesía, de magia, de saudade. Marcando el sendero con la luz que proviene desde La Cruz del Sur me enseñaron esa forma tan particular de dibujar el amor, de recrear la vida y los sentimientos de la gente a través de letras bañadas en el mar de Copacabana, de sonidos extraídos del corazon del Pão de Açúcar, saudade que flota misteriosa sobre las cuerdas de un Cavaquinho o un Violão. Hoy, su legado sigue vigente, presente. Acudo a ellos cuando navego sin brújula ni sextante, o cuando las amarras abrazan muelles amigos.


A felicidade
Antonio Carlos Jobim / Vinicius de Moraes

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

A felicidade é como a gota
De orvalho numa pétala de flor
Brilha tranquila Depois de leve oscila
E cai como uma lágrima de amor

A felicidade do pobre parece
A grande ilusão do carnaval
A gente trabalha o ano inteiro
Por um momento de sonho
Pra fazer a fantasia
De rei ou de pirata ou jardineira
Pra tudo se acabar na quarta feira

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

A felicidade é como a pluma
Que o vento vai levando pelo ar
Voa tão leve
Mas tem a vida breve
Precisa que haja vento
sem parar

A minha felicidade está sonhando
Nos olhos da minha namorada
É como esta noite Passando, passando
Em busca da madrugada
Falem baixo, por favor
Prá que ela acorde alegre como o dia
Oferecendo beijos de amor

Tristeza não tem fim
Felicidade sim

miércoles, 22 de febrero de 2006

Aquellas descargas


La vieja casona del centro de la ciudad era una especie de Palladium en mi imaginación. En el patio de la casa, una mesa, destartalada y deteriorada por el tic tac irreversible, servía para ocupar espacio y para colocar mi pequeño y funcional tocadiscos y unos cuantos discos de acetato. Era la época en que la salsa mandaba en el gusto de la gente, y yo no era la excepción. Jugaba a ser el gran cantante del momento o el músico capaz de levantar de sus asientos al público cuando la descarga estaba en el climax, rugiendo como los trombones de La Perfecta, o repartiendo golpes sobre el cajón de la ropa, imitando a aquel hombre de altura y corpulencia considerable, de gruesos lentes correctivos, de cálida sonrisa y personalidad que se sentaba con tres tumbadoras al frente, indestructible. El estaba allí, presente en el escenario de mi imaginación descargando e invitándome a participar en la descarga, golpeando el tambor con sus manos duras, mostrandome la solidez y la fuerza de su orquesta, pero permitiéndome ser parte del show que solo yo podía presenciar. Desde la cocina era observado por mis tías quienes exclamaban "Te vas a volver loco, muchacho, de tanto golpear ese cajón", lo cual me importaba poco, más bien nada, ya que dentro de ese mundo de fantasía estaba viviendo la cara más interna y sensible de la música. Allí estaban sus manos duras, tendidas hacia mí en un gesto de agradecimiento por creer y vitorear la música, su música. Allí estaba, imborrable, mi inspiración y admiración por un músico que entró por los caminos del jazz rumbo a la salsa, para luego hacer la última parte del recorrido por donde se había iniciado el ciclo. Allí estaban las tumbadoras rojas, la fuerza indestructible y el Watusi viviendo en ese mundo imaginario que construía cada tarde en el patio de la casa, rodeado de músicos que fantasiosamente llegaban. Hoy quedan sus grabaciones, su legado, su caracter siempre paterna, su ejemplo, su frase guerrera "¡Que viva la música!". Gracias, Ray Barretto, por tanta buena música y por ayudarme a creer en mi fuerza indestructible.

sábado, 18 de febrero de 2006

In memoriam

Ray Barretto
(Raymond Barretto Pagán)
29/04/1929 - 17/02/2006

jueves, 16 de febrero de 2006

Más para el timbal


La baqueta hacía los malabarismos de manera sorprendente, buscando el sitio preciso por donde el sonido reclama presencia. Golpeando el borde, metal y cuero suenan para caracterizar la sonoridad que plasma el instrumento, ese mismo que Puente logró colocar en el sitio protagónico del escenario, ese mismo que tiene cultores públicos y secretos, ese mismo que le pidió permiso a la tumba y al bongó para incorporarse a la comparsa. Cada cual importa, cada cual aporta, pero es éste, el que carga macho y hembra adornado con campanas y platillos, el que me brinda los sonidos y la cadencia necesaria para poner en clave mis días, el que me hizo, a su modo, regalarle flores a la música como quien la pretende, como quien la corteja.

Allí he visto algunos. Puente, quien le dio la definitiva importancia a un instrumento relegado a las gradas del escenario, maestría aparte. Naranjo, insigne humano que regala sabiduría a quien se la haya ganado en buena lid, quien universaliza conceptos. Oquendo, quien se expresa pausadamente en el lenguaje de la clave. Vilató, el explosivo que recorrió caminos plagados de salsa y rock. Almendra, dueño del sonido seco, expresivo, propio. Cada uno, entre tantos nombres, hace su aporte desde una perspectiva muy personal, con ejecuciones que van desde lo pirotécnico hasta lo lírico, de lo tradicional a lo novedoso, sin dejar de ser lo que se es. De ellos aprendo.

Allí he estado, frente a ellos, donde mis manos se extienden tanto como las baquetas me lo permiten, donde la madera choca sin piedad con las pailas, calentando sus fibras para ir decirle al cuero que nos brinde su mejor repertorio de sonidos. Allí he estado, tratando de descifrar lo que me dicen cual receptor de código morse, llevando la clave conmigo, aprendiendo a respetarlos para que me permitan escribir los sonidos que componen mi mensaje.

Ellos, mis queridos timbales, son más que mis compañeros en el sonido, son mi reducto de batalla donde fabrico lanzas de abanicos, baqueteos de cañones, fuego donde se cocinan las sonoridades que provienen de las pailas. Con ellos pretendo honrar la memoria de los que han ido a buscar sonidos al más allá, agradecerle a los que están por lo que gratis nos dan, y mostrar que el ritmo se compone, también, de alma y sentimiento.

Con clave y sabor, repicando la paila, golpeando el cuero, así voy.

Seguimos en clave…

viernes, 10 de febrero de 2006

Otro más para Palmieri


Existen casos en que se hace justicia a la hora de otorgar un premio, donde el galardón va acorde con la calidad de la obra premiada. Este es el caso de la cuadragésima octava entrega de los premios Grammy, donde resultó favorecido el maestro Eddie Palmieri por su grabación más reciente Listen here! Realmente, la competencia debe haber sido dura para quienes tenían la tarea de escoger al ganador, ya que todas las grabaciones nominadas presentaban altos niveles de calidad. Aunque, tengo entendido, el Grammy es un premio basado en las ventas, no en la calidad musical. Sin embargo, este trabajo discográfico fue hecho bajo los patrones que ha impuesto el maestro cuando de música se trata, llevando su música por el camino trazado desde aquellos tiempos en que La Perfecta era una de las orquestas dominantes en Nueva York. En resumen, un trabajo discográfico que reune la fuerza de un montuno legendario en el caribe, el sabor a caña, café y tabaco; así como el ritmo y la agresividad que siempre han caracterizado su música. Mencion aparte merece el hecho de contar con invitados de lujo como Michael Brecker, Regina Carter, Christian McBride, Nicholas Payton, David Sánchez, John Scofield, John Benítez, Horacio “El Negro” Hernández y Giovanni Hidalgo.

Congo yambumba me llamo yo. Yo soy el terror!!!


A continuación la lista de nominados

Time Was - Time Is
Ray Barretto[O Plus Music]

Here And Now - Live In Concert
Caribbean Jazz Project Featuring Dave Samuels[Concord Picante]

...And Sammy Walked In Sammy Figueroa And His Latin Jazz Explosion[Savant Records]

Listen Here!
Eddie Palmieri[Concord Picante]

Mulatos
Omar Sosa[Otá Records]

miércoles, 8 de febrero de 2006

Chucho Valdés

Pareciese que las notas del piano no tuviesen límites cuando las enormes y hábiles manos se posan sobre las teclas del insigne instrumento. Esa fue la primera impresión que causó en mí cuando tuve la oportunidad de escucharlo por vez primera frente a la legendaria banda Irakere. Las notas sonaban en diversas proporciones, al igual que los acordes, complejos y traviesos a la vez, derrochando clase, originalidad y un profundo conocimiento de sus propias raíces.
Visto todo esto, decidí llegar a los orígenes del excelso pianista. Llegado al mundo el 09 de Octubre de 1941 en Quivicán, provincia de La Habana, Cuba, Dionisio de Jesús Valdés traería consigo una herencia musical de incalculable valor: Ser hijo del reconocido pianista cubano Ramón Emilio Valdés, Bebo, para más señas. Esto era, en mi opinión, un presagio de lo que estaba por venir. Cuentan que, a la edad de 3 años, ya Chucho tocaba algunas melodías que aprendía con solo mirar los ensayos del Bebo en el piano de casa, así que el piano estaba realmente marcado en la hoja de vida personal y musical de Chucho. Los días pasaban, y Chucho proseguía su formación musical bajo la tutela de diversos profesores, quienes junto a su padre, le llevarían por los caminos del piano, desde la música clásica hasta lo popular, pasando por la música de su Cuba natal y, obviamente, el jazz.

Llegarían otros tiempos para Chucho cuando se inicia el proceso de maduración musical al que se vió sometido: El Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, bajo la dirección del reconocido maestro Armando Romeu. Sería esta una forma de ir definiendo, de algún modo, los caminos que seguiría y los proyectos que, posteriormente, adelantaría. A esto le sigue su paso por la Orquesta Cubana de Música Moderna, suerte de refugio de talentosos músicos donde se podía encontrar a los grandes virtuosos de la época, músicos egresados del Conservatorio con sólida formación académica. Sin embargo, esto no sería el cénit para la dimensión a la que aspiraba llegar Valdés. La verdadera explosión estaba por llegar.

La idea de fusionar el jazz y los ritmos afrocubanos rondaba en la mente de Chucho. No era descabellado tomar matices de un McCoy Tyner , Bud Powell o Bill Evans (quizás su mayor influencia) y llevarlos a la clave cubana con los tambores batá. ¿Osado? Tal vez, pero el cometido se estaba logrando y el tiempo se encargaría de darle la razón. De allí que su gran proyecto, Irakere, emergería con la idea de hacer estas verdaderas obras de alquimia, donde Chucho sería el jefe de todo este laboratorio. El resto es historia: Montreux, premios Grammy y el reconocimiento como uno de los más grandes exponentes que ha tenido el jazz, independientemente de la categorización que cualquiera pretenda darle.

Chucho logra poner de manifiesto su sensibilidad orquestal en una banda de grueso calibre, donde las concesiones quedaban a un lado para dar paso al talento, la genialidad y la creatividad. Todo esto enmarcado bajo una sola premisa: Hacer buena música. Un aspecto que se debe destacar es la incorporación de los tambores Batá en un formato orquestal para permitir un trabajo percusivo mucho más cercano a la cultura afrocubana, donde el jazz y la música cubana encontraban en Africa el ancestro común.

Fundamentando el trabajo musical en el piano, pero respaldado por una explosiva y poderosa sección rítmica así como de una impresionante cuerda de metales, Irakere logra romper algunos esquemas establecidos y muestra al público un sonido agresivo, cargado del mestizaje característico de la música que se hace en esta parte del mundo. Así que nombres como los de Paquito D’Rivera, Arturo Sandoval, Carlos Emilio Morales, Carlos del Puerto, Carlos Averhoff, Juan Mungía, Oscar Valdés, Enrique Plá, Jorge “El niño” Alfonso, entre otros, complementan la labor y las ideas de Valdés, quien se encargaría del piano, arreglos de los temas, composición y dirección musical de la banda.

Sin embargo, el Irakere no sería un punto de parada en la ascendente y sorprendente carrera del cubano, sería, más bien, el punto de partida para la exploración de diversas posibilidades grupales que iban desde el piano en solitario hasta la figura del cuarteto.

El cuarteto de Chucho Valdés sería una forma mucho más retadora de realizar propuestas dentro de la música. Si bien con Irakere, el colorido y la polirritmia eran característica marcada debido a la cantidad de músicos presentes, el cuarteto representaba hacer ese tipo de cosas en un formato mucho más reducido. El asunto de todo era cómo lograr expresar unas ideas musicales pero en perspectiva distinta, hacer más con menos músicos.

Chucho ha llegado a dimensiones que rayan en lo asombroso. No conforme con todo lo logrado hasta ahora, Valdés dedica esfuerzo al acercamiento a lo sinfónico, luego de haber experimentado con trabajos donde su piano se encontraba en solitario, transmitiendo el mensaje cargado de color, sabor y calor al que nos tiene acostumbrados.

Estamos en presencia de una de los músicos más importantes del mundo por sus aportes al jazz, a la música afrocaribeña y, en general, a la cultura universal. La dimensión de Chucho se pierde de vista.

viernes, 3 de febrero de 2006

Festival de Jazz de Montreux 2006

Uno de los eventos musicales más importantes del mundo, sin duda, el Festival de Jazz de Montreux, en su edición 2006, ha hecho algunos anuncios sobre los artistas que están negociando su participación en la cita jazzística que se celebrará del 30 de junio hasta el 15 de julio del presente año. Entre estos artistas se encuentran:

- BB King
- Solomon Burke
- Deep Purple
- Gilberto Gil
- Gilles Peterson's Worldwide
- David Sanborn
- Carlos Santana with special projects
- Simply Red
- Sting

Sin embargo, el comité organizador siempre se las arregla para condimentar mucho más la oferta musical y ofrecerle al público diversidad de tendencias musicales.

El artefacto de la discordia


Vuelve Apple a estar en el ojo del huracán gracias a su reporductor de música Ipod. La noticia apareció publicada hoy por la agencia de noticias EFE. Ya en un post anterior comentaba acerca de lo dicho por Pete Townshend, guitarrista de la banda The Who, sobre los riesgos de quedarse sordo gracias al Ipod. Este tipo de comentarios no son nuevos, ni nada por el estilo. Desde que se ha estado usando audífonos en estudios de grabación, emisoras radiales, oficinas, hogares y en diversos sitios, se ha advertido sobre los riengos de quedar sordo si se usan los audífonos con el volumen alto.

Creo que si se usan con un volumen moderado, existe poco riesgo que sucedan lesiones en nuestros oídos. Igualmente, el Ipod sigue estando en mi "wish list".

Les dejo la nota que reseña la agencia de noticias EFE


Usuario demanda a iPod, de Apple, por pérdida auditiva

EFE -En la última y algo peculiar demanda contra Apple, un hombre de Luisiana ha llevado al gigante informático a los tribunales bajo el argumento de que su popular reproductor de música iPod causa pérdidas auditivas.

De acuerdo con esta demanda, el aparato es capaz de reproducir sonidos de más de 115 decibelios, un volumen que puede dañar los oídos de quienes estén expuestos al ruido durante más de 28 segundos al día.

Los iPod tienen un diseño "intrínsecamente defectuoso y no llevan las suficientes advertencias sobre la posibilidad de pérdida auditiva", señala la demanda interpuesta en un tribunal del condado de San José (California), cerca de la sede de Apple.

John Kiel, un hombre de Patterson (Luisiana) que interpuso la demanda, busca una compensación no especificada y modificaciones en el diseño del producto.

De acuerdo con la demanda, Apple tuvo que retirar el producto en Francia y modificarlo para limitar el sonido a 100 decibelios, pero no ha hecho lo mismo en Estados Unidos.

Irónicamente, el cofundador de la compañía Steve Jobs está algo sordo, según los medios especializados.Esta no es la primera vez que Apple se las ve en los tribunales con usuarios descontentos con sus iPod.

La compañía tiene pendiente una demanda interpuesta por un consumidor que cree que las pantallas se rasgan con demasiada facilidad, y llegó a un acuerdo en otro caso relativo a la corta duración de las baterías.