lunes, 13 de marzo de 2006

Tu piano

A José Natalio Sequera, o melhor maestro


El humo de mi habano va compartiendo el espacio con las notas de un piano que suena. Es de noche, fin de semana. No hay mucho que pensar. Me sale piano para pasarla bien, sin trampas ni engaños. La selección siempre suele ser complicada, casi que imposible, el gusto es amplio y la herencia que se trae no deja de ser menos, aunque nunca he podido aprender a tocarlo. Bueno, tendré que empezar por alguna parte. ¿Bill Evans? Sí, lírico y conceptualista, creador de una forma sensiblemente expresiva donde el trío de jazz llegaría a otras dimensiones. Allí paso un rato, solo con la compañía de mi habano y de un café negro recién colado, cortesía de mi madre, eterna admiradora de mis aventuras musicales. Pasan los minutos, unos cuantos, hasta que cambio al infaltable Monk, con su concentrada dosis de misterio, instrospectivo personaje definidor de nuevos rumbos, imprescindible. El habano sigue humeante, vivo, despidiendo ese aroma añejo. La música sigue, esta vez acudo al cubano Chucho Valdés, explosivo, virtuoso, quien me muestra como Africa y América pudieron mezclar raíces y culturas en un mismo barco. Papa me observa cuando pasa por la puerta de mi cuarto. Lo miro, y juntos nos hacemos la seña de que todo marcha bien. Otra taza de café llega. El habano sigue su curso brindando paso a cada nota, al conjunto de acordes que componen el tema. Vuelvo a la música. Pasan Bud Powell, Art Tatum, Oscar Peterson, Gerry Weil, Prisca Dávila, Leo Blanco, Víctor Mestas y otros tantos más que llevan mis gustos a lugar seguro. Los disfruto a todos, ya que ellos, entre tantos, siempre tienen algo que decir, siempre tienen algo que expresar. Sin embargo, esa noche hubo un piano que no pudo sonar desde mi equipo de sonido pero que incesante suena y transmite mensajes ancestrales, hubo un piano indetenible, hubo un piano que representó, y lo sigue haciendo, la mayor herencia humana que he recibido, hubo un piano con matices, con descarga y sabor. Ese piano no tendrá rival dentro de mi ser. Tu piano, José Natalio, abuelo, amigo.

7 comentarios:

Tecnorrante dijo...

Eh! Me provocó escuchar a Monk. Buen post!

Pansy dijo...

Muy bien escrito, bonito Post ...
Me alegra venir a visitarte y encontrar ricos textos! te felicito por eso ... y la herencia de nuestros abuelos!! nada como eso!

ZZZoZZZ dijo...

Hiciste una poesía a través de la música, le diste gusto con cada bocanada, con cada sorbo de café saboreaste las notas musicales, le diste espacio y tiempo.
Que buen comentario, es para seguir estando en clave.

Angelo Santella

Fósforo Sequera dijo...

Tecnorrante: Igual que usted. Monk siempre está presente. Gracias por venir.

Pansy: Gracias por tus lindas palabras. La herencia de nuestros abuelos es de incalculable valor, un verdadero tesoro. Gracias por visitarme.

Angelo: Gracias, hermano en la clave. Espero poder compartir el café con los amigos de Música Riservata, quienes siempre nos brindan agradables sorpresas musicales. Un abrazo.

Seguimos en clave...

• Eroserena • dijo...

Los mejores momentos y los mas bellos recuerdos, siempre estaran mejor acompañado de la melodia de un piano, es un instrumento q no tiene comparacion.. hay buenos instrumentos musicales, pero, el piano para mi siempre sera el mejor..
:D un abrazo dsd Maracay...

AnGe!... dijo...

El piano es uno de los instrumentos de donde salen las melodías más hermosas y si lo acompañamos con una guitarra mucho mejor!!

Que adorables y queridas son las herencias que nos dejan nuestros abuelos...

Besitos!! ^^

Fósforo Sequera dijo...

Angie (Eros): Sí, el piano tiene una majestad única. Besos para ti, siempre pendiente de lo que escribo. Gracias por venir.

Ange!: Sí, piano y guitarra hacen un excelente duo. Y la herencia de nuestros abuelos en algo de incalculable valor. Gracias por venir.

Seguimos en clave...