jueves, 20 de abril de 2006

Monk & Coltrane at Carnegie Hall


Una grabación que tiene vital importancia dentro de la historia del jazz. Durante cuatro meses, el saxofonista John Coltrane permaneció en la banda del pianista Thelonious Monk en la época en que fueron contratados para el "New York's Five Spots", aquella famosa sala de la gran manzana. A todas estas, surge la presentación en el Carnegie Hall junto al bajista Ahmed Abdul-Malik y el baterista Shadow Wilson el día 29 de Noviembre de 1957. Sin embargo, las cintas con la grabación estuvieron, presuntamente, olvidadas o mal archivadas. No fue sino hasta el mes de Enero de 2005, casi 49 años más tarde, cuando fueron "redescubiertas" por Larry Applebaum, supervisor y especialista de jazz de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, mientras laboraba en una rutina de digitalización de audio para la preservación de los archivos de la biblioteca. Lo cierto del caso es que es un trabajo musical que nos muestra a dos de los grandes músicos que el jazz ha tenido la suerte de contar entre sus exponentes, dos músicos con una visión muy personal sobre el jazz, con propias y originales ideas que ayudaron a trazar nuevas rutas dentro del mundo de la música. Dos grandes, dos fuera de serie . Recomendable 100%.

Los temas que componen este CD son los siguientes:
  1. Monk's Mood
  2. Evidence
  3. Crepuscule With Nellie
  4. Nutty
  5. Epistrophy
  6. Bye-Ya
  7. Sweet & Lovely
  8. Blue Monk
  9. Epistrophy (incomplete)
  10. Promotional EPK Stream

3 comentarios:

ROBERTO ECHETO dijo...

Gran Fósforo, este disco es una obra maestra. A mí en particular me cautiva Crepuscule with Nellie, pieza que Monk le dedicó a su esposa. También me fascinan Blue Monk, Evidence (por supuesto) y Epistrophy.

Con respecto a lo "encontrar" la cinta original de estas sesiones, léete la biografía de Miles Davis que escribió Quincy Troupe. Allí encontrarás cientos de episodios como éste en en el que Miles se queja con amargura de los dueños de las disqueras capaces de esconder bajo siete llaves grabaciones maravillosas con la única finalidad de destinarlas a los oyentes del futuro. Es decir: las disqueras sabían que podrían obtener ganancias de estos músicos aunque éstos se murieran o dejaran de tocar porque contaban en sus arcas con suficientes grabaciones para poner a circular cada cierto tiempo unos inéditos que permitieran mostrar al artista como nuevo otra vez aunque éste se encontrara en Ganímedes o en Júpiter.

Así que no te extrañe que mañana "encuentren" por casualidad unas grabaciones inéditas de Johnny Hodges o de Art Tatum y uno salga corriendo a comprarlas porque ama la música de estos tipos y no sabe de la sinvergüenzura de los dueños de las disqueras que seguramente no les pagaron a los músicos un centavo por unos tapes que, supuestamente "se perdieron".

Y conste que eso pasa con todos los músicos, no sólo con los jazzistas...

Un abrazo, Fósforo.

R.E.

Fósforo Sequera dijo...

Gran Roberto: Este disco es cautivante, un gran trabajo de dos íconos del jazz.

Lo triste de todas estas cosas son las historias de grabaciones "perdidas" y luego son "halladas" de manera casual. La historia siempre se repite, privando al artista de la difusión de su obra en el momento debido, lo cual, además, priva al público de escuchar la obra completa del artista.

Excelente tu comentario, como de costumbre.

Un gran abrazo.

Seguimos en clave...

• Eroserena • dijo...

Holaaaa amigo q tal?.. por aqui dando mis señales de humo y dejarte un abrazote y un beso!..
Chaocito!.. no vemos =D