jueves, 27 de julio de 2006

El baterista



El ritmo se eleva para colgarse en las líneas del pentagrama, trepando sin cesar, inquieto y desbordante, aunque también puede ser sutil, romántico o dramático. Estar sentado con tambores diversos en frente y con elevados platilos de diversa índole resulta una experiencia única. Tener el control rítmico de una banda debe asumirse responsablemente, pero tambien da los espacios necesarios para crear figuras rítmicas que hagan que la monotonía desaparezca. El hi-hat parece querer comerse la madera de las baquetas como forma de prevenir el castigo al que será sometido, metal y madera chocan, brillan los sonidos. El redoblante canta de manera destacada, en cada golpe se expresa vivaz, determinante, mientras los toms y el granadero aportan las líneas medias que le sirven de intermediarios al bombo, oscuro miembro de una familia que tiene el privilegio de sonar acostado. Todo ellos trabajan como un gran equipo, sin egoísmos, ya que cada uno tiene su espacio y su tiempo. Eso sí, saben que la música es la que manda, uno solamente sirve de "medium", teniendo permiso para que el sentimiento de derrame sobre tambores y platillos. No hay forma de describir la energía que fluye a través de mis inquietas manos cuando toman las baquetas hechas lanzas de fuego para darle paso al ritmo, a las síncopas, a lo latino, a los mensajes ancestrales que se escriben dentro de un tambor. la energía vuela libre, alimentada por musas, desde el alma de un baterista.

viernes, 21 de julio de 2006

Abriendo la caja



Las carreras, los discos, la pauta, el tiempo y la palabra parecen confundirse allí, parecen tomar vida propia, parecen disponer de magia que brota justo en el momento en que la luz roja se enciende. Ella, poseedora de la gran virtud de poder hacerse entender sin mediar palabra alguna, es la estrella, la única. Entre tambores, maderas, metales, cuerdas y teclas la cosa va tomando las formas improvisadas que suelen entrar una vez que las puertas del alma se abren, y los sonidos se ponen de acuerdo para llevarnos de la mano en una experiencia sonora inigualable. No hay reto mayor ni mejor, lo sé, pero el cable debe tocar la tierra, debo bajar de alguna lejana galaxia hacia el tercer planeta y trata de ponerle orden al asunto, no sea que el jazz se desborde por todo el estudio. Así las cosas, el orden se hace presente, mis manos sudan y las señas no son precisamente las de un juego de beisból. En hora de abrir la caja, de liberar sonidos, de bañar de jazz las palabras y los hechos, de disfrutar las dos horas semanales donde me permiten llegar a muchos lugares sin invitación previa, pero sin rechazo. La mano del operador me apunta, rauda, y luego su pulgar sube en señal de aprobación. Le devuelvo la seña para irme a donde me gusta estar: En el aire. Abriendo la caja, el jazz y lo latino, sueño de niño que se materializa desde hace muchos años.

Con mucho aché!!!

martes, 18 de julio de 2006

El Rimbaud del jazz latino


"Jerry es el Rimbaud del jazz latino. Es un personaje fotogénico y carismático, pero detrás de la fachada de este pirata errante late un corazón consagrado por entero a la música, por y para la que vive. Como Miles, tiene algo de príncipe de las tinieblas, hasta que su carcajada estalla como un borbotón de inocente pureza. Verle caminar por las calles de Nueva York o del viejo San Juan, cargado perennemente con su trompeta y su fliscornio (flugherhorn), es una imagen difícil de borrar. Ahí va mi amigo Peter Pan"

Fernando Trueba (opinando sobre Jerry González)

martes, 11 de julio de 2006

Canção para Mônica


Eu sei que voi te amar


Grande Toquinho, por muchos años junto al poeta Vinicius de Moraes, nos ofrece esta letra y música, la cual es una profunda y humana declaración, si se quiere. Una de las canciones que hubiese querido componerte, si la posibilidad de hacerlo hubiese estado en mis manos. La tomo prestada y te la dedico. Te la canto hoy, na praia do Rio.

Canção para Mônica
(Toquinho)

Deixa eu poder te mostrar
Os castelos de sonhos do lado de lá,
As passagens secretas que vão nos levar
Aos jardins mais floridos que existem por lá.
Deixa eu poder te contar
As estórias de um reino, de um rei, de um lugar,
De um tesouro esquecido num canto de mar,
De um amante com medo do tempo passar.
Deixa eu poder distrair
Quem te guarda os segredos que eu vou descobrir,
Quem te esconde as vontades tentando impedir
Que eu te acorde os desejos que eu vou possuir.

Deixa eu poder adormecer
Sem ter medos calados nem nada a esconder,
Sem ter olhos parados olhando sem ver,
Mergulhados num mundo proibido a você.
Deixa eu poder reclamar
Desse tempo passado sem te desfrutar,
Sem sentir teu perfume, te ver, te tocar,
Sem sonhar os teus sonhos nem neles estar.
Deixa eu poder mendigar
As migalhas do vento que vem te alisar,
Se você num momento sem muito pensar
Tenha os olhos atentos num outro lugar.

Deixa eu poder blasfemar
Se qualquer dia desses eu necessitar,
Se buscando saídas eu me equivocar
E depois teu perdão eu tiver que implorar.
Deixa eu querer-te, mulher,
Dar-te tudo o que um dia você desejou,
Ter-te sempre a meu lado como você é
E te amar como eu sou.

jueves, 6 de julio de 2006

Mariachi Los Hermanos Chang


Un Mariachi auténtico mexicano - aunque parezcan asiáticos - ha llegado para brindarnos lo mejor del país azteca.

EL MARIACHI LOS HERMANOS CHANG

martes, 4 de julio de 2006

Empatía


Gracias, Falconiano, por pana y melómano mayor.


Tres visiones, opticas distintas. Diversos sonidos que conjugan un mensaje a tres voces. Teclas que suben y bajan, llaves que dejan pasar el aire, manos que van al contacto con el cuero y el bronce. Tres ideas que encuentran asidero en el mensaje que comparten tres músicos con trayectorias brillantes. Empatía surge como el mejor nombre posible para la propuesta musical creada por el saxofinista Pablo Gil, quien junto al maestro Gerry Weil y al insigne percusionista Carlos "Nené" Quintero, logran plasmar toda esta química en un disco compacto que desborda delicados sonidos. Tres personalidades que aportan talento y sonoridades urbanas que permiten volar sobre Caracas y sus alrededores sobre la alfombra mágica del jazz, teniendo al Avila como atril de un pentagrama que parece ser infinito. Riqueza en cuanto a las armonías, melodías bien concebidas e inspiradas y ritmos con el pulso de la ciudad que fue llamada "la sucursal del cielo" son características que lo definen como unos de los trabajos que, seguramente, será un punto obligado de referencia en el campo de las artes auditivas. Profundidad y sensibilidad, añoranza hacia aquella cuidad de techos rojos, sentimiento y maestría se acoplan con perfecta empatía. Un deber tenerlo.