lunes, 21 de agosto de 2006

The blues and the abstract truth - Oliver Nelson



Creer en las ideas que se generan gracias a la creatividad, al estudio y al talento que se posea, sin olvidar, obviamente, las influencias recibidas de diversos creadores de auténticas sonoridades, tener una visión amplia que permita observar más allá de lo evidente. Con estas premisas se pueden obtener resultados muy honestos y determinantes para el curso que la creación musical ha de seguir, lo cual augura que los sonidos creados de esta manera puedan trascender en el tiempo y lograr quedarse de manera definitiva en el gusto de quienes amamos la música y, en especial, el jazz. El caso de The Blues and the abstract truth está, sin duda, dentro de este lote. Oliver Nelson, padre de la criatura, nos presenta una perspectiva creativa donde la música tiene un significado, colorido y personalidad muy particular, brindando a nuestros oídos un bálsamo de sonidos y formas muy atractivas. Altamente influenciado por dos grandes nombres dentro del jazz como John Coltrane o Sonny Rollins, Oliver Nelson destaca por una personalidad musical muy propia, tanto en su faceta de ejecutante del saxo alto o tenor, así como en el rol de compositor y areglista de los temas incluidos en esta producción. El no menos talentoso Eric Dolphy representa su contraparte en el saxo alto y la flauta, soplando cómplices notas que ayudan a coronar el esfuerzo de Nelson. Freddie Hubbard brinda un sonido limpio y sin estridencias, capaz de atraparnos y llevarnos hasta las mismas raíces del blues. Con un sonido un poco más grave se cuela el saxo barítono de George Barrow, mientras la contraparte rítmica queda a cargo del bajista Paul Chambers y el baterista Roy Haynes, quienes proporcionan los latidos vitales y necesarios que le dan soporte al resto de la banda. Para el piano, y no por ser menos importante lo he dejado para el final, se cuenta con un Bill Evans cargado del lirismo acostumbrado, siempre rociando de poesías el sonido emanados de las teclas blancas y negras. Un disco que marca trascendencia en quienes hemos escogido el jazz como modo de vida. Toques exóticos, delicadeza y buen gusto, temas extraordinariamente concebidos y desarrollados desde el ángulo correcto, sin alardes pero con mucho sentimiento. Cuando hablamos de jazz, de creadores, de innovadores, de personajes que han señalado hacia dónde la música habrá de transitar, es necesario recordar a Oliver Nelson como un miembro selecto de ese exclusivo club. The blues and the abstract truth seguirá siendo un trabajo imprescindible.

2 comentarios:

CABINA AÉREA dijo...

...sigo soñando con que puedas colocar toda esta música en el blog para saborear las letras tamborileando o cantando bajito!!
Besos

Fósforo Sequera dijo...

Bueno, por lo pronto puedo invitarte un café y llevar la música, así te echo el cuento en persona. Besos y cariños.