miércoles, 6 de diciembre de 2006

Ritmos y sonidos


No temas contagiarte con mi ritmo

Llevo rato frente a ellas. Las observo con detenimiento, como tratando de encontrar los senderos que, a veces, creemos perdidos. Voy trazando rutas, unas más agrestes que otras, definiendo formas que me permitan crear nuevos caminos. Mis manos se confunden con el templado cuero, hablando en el código que ellas y yo ya comprendemos, total, ellas siempre duermen a mi lado y se han convertido en cómplices de muchas experiencias anotadas en mi cuaderno. Intento no pensar, y dejo que los ritmos vayan descendiendo del lugar sagrado donde reposan y vengan hasta este rincón a sumarse a la solitaria descarga. Y mis manos comienzan a crecer cual palmeras que puedan brindarte sombra y calor. Así, al frente de mis tumbadoras recojo las palabras y las transformó en ritmos y sonidos que puedan trascender de su efímera existencia, ritmos y sonidos que puedan tomar el avión y llegar hasta el lugar donde hayas decidido refugiarte, para servirte de protección y compañía, ritmos y sonidos que te evocan, dedicados, ritmos y sonidos de mis latidos.

2 comentarios:

César dijo...

¡Hermano mío, qué bueno! A la sombra de los cueros, en los hilos de una guitarra, en el misterioso corazón de una armónica... hay mucha vida allí... toda la vida... devenir de ritmos y sonidos con distintos futuros... caminos entrados en clave que se cuzan sin tocarse.

¡Va un abrazo!

Fósforo Sequera dijo...

Gracias, bróder. Toda la vida reside al amparo de los sonidos.

Un abrazo.