martes, 27 de marzo de 2007

Lentement, Madmoiselle


Lentamente, de una forma muy delicada, la música generada en las seis cuerdas de una guitarra se va haciendo dueña de los espacios, se hace presente, toma posesión de los caminos del jazz y nos muestra como sus aromas han llegado a trascender hasta diversos territorios. El jazz - siempre el jazz - en algún momento tuvo el cálido encuentro con la rica tradición gitana de Europa, siendo Django Reinhardt punto focal de aquella unión que definiría nuevos caminos impregnados de sonoridades, caminos trascententes, caminos perdurables. Y han sido, precisamente, estos caminos perdurables los que ha tomado el guitarrista venezolano Gonzalo Micó con la producción Lentement, Madmoiselle del año 2003, trabajo hecho para rendir tributo a Jean Baptiste Reinhardt, una de sus grandes influencias a la hora de acariciar las cuerdas de la guitarra. Con muchos matices provenientes del Be-Bop, así como la importante presencia del repertorio perteneciente al gitano nacido en Bélgica, Micó logra homenajear con sonidos el legado de uno de los músicos de mayor estatura dentro del jazz, confabulando sonidos y colores en forma armoniosa, llevándonos a caminar por las calles repletas de historias de la ciudad luz. Más allá del homenaje, Gonzalo Micó refleja, una vez más, el profundo amor que profesa por la música, así como la influencia generada por sus referentes en estos terrenos sonoros, elementos vitales en su formación como proveedor de sonidos. Un disco que nos conduce por trece temas del repertorio de Reinhardt vistos desde la óptica de un músico que ha hecho del jazz su estancia de bienvenida, su propio hogar.

Track List
1.- Troublant Bolero (Bolero de Django) (D.Reinhardt - S. Grappelli)
2.- Lentement Mademoiselle (D.Reinhardt )
3.- Swing 42 (swing reverie) (D.Reinhardt )
4.- Fleur D`Ennui (D.Reinhardt )
5.- Djangology (D.Reinhardt - S. Grappelli)
6.- Anouman (D.Reinhardt )
7.- Moppin` the Bride - Micro (D.Reinhardt )
8.- Blues for Ike (D.Reinhardt )
9.- Nuages (D.Reinhardt )
10.- Tears (D.Reinhardt )
11.- Swing 39 (Je T`aime) (D.Reinhardt - S. Grappelli)
12.- Le Manoir de Mes Reves (Django`s Castle) (D.Reinhardt )
13.- Minor Swing (D.Reinhardt - S. Grappelli)

Créditos
Gonzalo Micó (Guitarra)
Marcus Vinicius (Piano y Teclado).
Gerardo Chacón (Contrabajo)
Willy Díaz (Batería).
Rafael González (Percusión tracks 1,4).

miércoles, 7 de marzo de 2007

Pailas que observan


Ellas me observan, aunque a veces lo disimulan muy bien. Saben que no hay tregua cuando se trata de afincar. Total, siempre son generosas en ofrecer lo mejor de su repertorio cuando se les trata con el respeto merecido. Me siguen observando, aunque creo que aun no saben que yo tambien las observo. Sin pena me acerco, lentamente, cual cazador, olfateando toda la sustancia que brota del bronce con el que fueron concebidas. Las baquetas, suerte de remos que me permiten desplazarme sobre aguas caribeñas, se encuentran allí, haciendo guardia, esperando su momento. Todo hace juego allí, cada cual desde su asiento, cada campana colgada al asta central de las pailas, cada platillo que se muestra cual sombrilla de café parisino, cada parche templado abarcando el espacio necesario para llenar las velas con todo el aire hecho sonoridad. Llego frente a ellas, sonreimos un poco, dejando que la complicidad llegue al punto ideal. Tomo las baquetas mientras observo a mis compañeros de aventuras musicales, cada quien en su sitio, atentos a la señal para iniciar el viaje por territorios donde los caminos del jazz y del caribe se vuelven uno solo. Ellas - las pailas - apartan la timidez una vez que el director marca el compás. Y comienza el viaje, donde el pentagrama se vuelve un mapa sonoro, donde el jazz hace que se vayan abriendo nuevas rutas, nuevos caminos, nuevas señales.

Ellas siempre están allí, en su sitio de honor, prestas a mostrar todo su poder, abriendo lentamente las ventanas que dejan pasar la luz de sus secretos, regando de ritmo todo el espacio, iluminando territorios con el fuego que nace en medio de una descarga. Ellas siempre responden al llamado, son cómplices en esto de hacer que los sonidos puedan guardar una estrecha relación entre ellos. Las observo complacido, su misión - que no sumisión - se cumple. Y lo siguen haciendo.