jueves, 4 de septiembre de 2008

Baroko


La música siempre será un vehículo para lograr que diversas ideas puedan hacer vida común, de manera que logren esa coexistencia necesaria entre distintas corrientes musicales y obtener nuevas rutas sonoras. Es por ello que, un 03 de septiembre de 1993, Luis Peña, Efrén Sevilla y Miguel Petrucelli hayan coincidido en ideas y en el cultivo de sonidos y silencios para fundar Baroko, una de las agrupaciones de dilatada trayectoria dentro de la órbita musical de Valencia, Venezuela.

Para celebrar su décimo quinto aniversario, Baroko ofreció un concierto en el Centro Cultural Eladio Alemán Sucre de la ciudad de Valencia, Venezuela, donde nos mostraron las razones por las cuales se han mantenido como una de las agrupaciones de jazz de mayor nivel de nuestra región, con un repertorio que abarca temas del cancionero popular venezolano así como composiciones originales de la banda, donde el jazz se presenta como protagonista principal, el cual se acompaña de elementos de la geografía sonora de Venezuela y de otras regiones del mundo. Una vez más, la creatividad, el talento y el alto nivel de los músicos de Baroko se evidenció con cada una de las interpretaciones que se dejaron escuchar en una noche de celebración por la música.

En esta ocasión, Baroko estuvo conformado por Oswaldo Flores en la guitarra eléctrica, ofreciendo solos cargados de energía, emotividad y complejidad, lo cual le ha colocado en un privilegiado nivel entre los ejecutantes de las seis cuerdas en nuestro país. Reinaldo Fernández - pianista de categoría - nos entregó ejecuciones llenas de destreza, elegancia y muy buen gusto, como ha sido su característica. Detrás de los tambores y platillos, Frank Polo, versátil baterista de dilatada formación en el campo de la música académica, aportó los ritmos con la solidez requerida en estos casos. Finalmente, Miguel Petrucelli hizo propias las notas oscuras del bajo, proporcionando el peso necesario para completar el mapa de sonidos planteado para un momento como este. la sorpresa de la noche estuvo a cargo del cantante venezolano Gilberto Ojeda, quien hizo las vocalización de los temas venezolanos con un alto nivel de ejecución que arrancó los aplausos del respetable público que presenció el concierto.

Un concierto que nos dejó un grato sabor y una experiencia de ricas sonoridades planteadas por una banda que, teniendo el jazz como punto de partida, ha logrado alcanzar altas cotas con su propuesta original, de cuidadosa elaboración y con altas dosis de emotividad. Bravo por Baroko, y que sigan adelante en ese camino planteado, donde la música continuará siendo un factor para unir voluntades y talentos.

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